Un grupo de parroquianos, acompañados del Padre Francisco, recorrieron diferentes lugares de recogimiento y oración de Italia, como la basílica de San Francisco de Asís y donde descansan los restos del Santo Carlo Acutis, entre otros. Se trató de un viaje profundamente espiritual, en que se prepararon con charlas previas sobre lo que es el jubileo, analizaron el documento con que el Papa Francisco nos invitó a vivir este año santo, y ya en Italia celebraron Misa a diario, se unieron al rezo por la Paz en la Plaza San Pedro, convocado por el Papa León XIV, visitaron tumbas de santos, santuarios y basílicas. Finalizaron la peregrinación con el cruce de la puerta santa de la Basílica San Pedro.
Ximena Kitto, fue una de las personas que se unió a esta peregrinación jubilar. Realizó las catequesis que dio el Padre Francisco previo al viaje, las que a su juicio fueron didácticas e importantes para lo que viviría. “Nos dio tareas como exponer sobre algún santo o lugar santo, hacer alguna intención espiritual y tener una palabra clave. Esa experiencia particular me gustó mucho”, explica.
Ximena ya había realizado una peregrinación anteriormente. En 2018 visitó Tierra Santa junto a su marido, también con un grupo de la Parroquia. Para ella, este tipo de viaje es una “renovación de fe” a través de la Misa diaria, el rezo en comunidad, conversaciones sobre temas espirituales. “Fue una experiencia emocionante e intensa en lo espiritual: caminar con sentido, tener esperanza y disfrutar del proceso”, reflexiona.
En su caso, valora la conexión con la historia de la Iglesia, que este tipo de instancias brinda. “Peregrinar por diferentes santuarios por Italia, especialmente caminar por Roma es un modo de seguir los pasos de los santos y mártires, sintiendo su presencia espiritual a través de los siglos”. También el poder compartir con la comunidad de la Parroquia y con otros creyentes los considera “una experiencia inolvidable”, especialmente destaca el haber participado en una Misa en la Plaza San Pedro con comunidades de personas con discapacidad. “Rezaban con una devoción profunda, me dio una felicidad muy grande poder encontrarme con hermanos en la fe”. Algo parecido volvió a vivir al llegar a la iglesia San Juan de Letrán: “Nos recibió un coro de unos 200 acólitos alemanes de 13 a 20 años, que renovaban su fe con fervor. Mi el corazón vibra con esta fe viva”, comenta.
¿Qué fue lo que más te conmovió?
Estar en el Santuario de la Espoliación, primero por el significado en la vida de San Francisco de Asís, y segundo pero más importante para mí poder rezar donde reposa el cuerpo de Santo Carlo Acutis .Me estremeció el corazón por la cercanía y devoción que sientes en el lugar donde está presente unos de los santo más jóvenes y de nuestro tiempo.
¿A quién le recomendarías esta experiencia?
A todos los parroquianos que quieran vivir la experiencia espiritual con tu comunidad. A los que quieran renovar su fe, buscando paz y alegría.