Carolina Dell Oro aborda los desafíos de la familia cristiana

Lunes 10 de Noviembre, 2025

 

“Nadar contra corriente es lo que nos da esperanza en el futuro. Tenemos la certeza que hacerlo es resurrección, del dolor surge la vida”, fue una de las reflexiones que compartió Carolina Dell´Oro, respecto a las dificultades que se presentan para formar una familia en valores cristianos en los tiempos actuales. “El problema es que la familia ha perdido valores como la presencialidad, que es estar; y  también la intimidad, por eso está en problema. Nos falta la capacidad de encuentro, que es un anhelo que llevamos dentro”.

Carolina Dell’Oro, filósofa y directora de empresas, dio una charla a nuestra comunidad, la que fue recibida con una gran convocatoria. “En la familia el niño debe encontrar el fin para el que fue creado, y eso requiere dejar de lado el individualismo, mirar al otro como un medio y no como un fin, o un para qué me sirve”. Explicó que hoy lo que prima en nuestra sociedad es el “no vínculo” y "rendir", todo lo contrario a lo que impera en una familia cristiana donde la lógica es la gratuidad  y la comunión. 

Carolina invitó a los presentes, a hacer una estructura sólida en medio de una sociedad líquida. “¿Desde dónde educo y formo familia?  La familia cristiana debe ser esperanza. Se necesitan convicciones profundas.  Nuestro ser tiene respuestas y certezas humanas para guiar a las familias. Las personas tienen dos vértices: la intimidad (mundo interior) y lo relacional (estar con el otro). Cuando formo familia tengo que educar bajo estos dos vértices ¿esto que me plantea lo hace crecer en su intimidad o en lo relacional?”, comentó.

Indicó que también tenemos certezas teológicas, que nos pueden guiar:

1- no nacimos de la casualidad, ni del azar. Somos un sueño de Dios, y nuestro propósito es descubrir qué soñó Dios para mi vida.

2- la familia es esencia de la confianza por qué hay un vínculo incondicional. No debo cumplir con ciertas condiciones para ser querida/o.

3- tenemos talentos y el mundo los necesita.

4- vivimos en un mundo adverso, pero la gracia todo lo puede. Dios va gestando el cambio.

5- en la familia se experimenta la misericordia.

6- somos imperfectos y estamos heridos. Las heridas las puede sanar Dios, no nosotros.

7- No somos la suma de fragilidades, sino la suma del amor de Dios por mí. Tratar de imitar ese amor misericordioso, de Dios con nosotros, en nuestra propia familia.

“Los pilares para educar son las certezas humanas y teologales" indicó. Si bien hoy puede verse difícil formar una familia cristiana, explicó que tiene la vocación de transformar la sociedad: “no se guarda para sí misma”.



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